Antoine Lavoisiere ha encontrado finalmente la combinación correcta de los elementos. La fórmula que ha perseguido infructuosamente por medio siglo, llega con un chispazo de genialidad. Todo es tan claro ahora, la respuesta estuvo siempre antes sus ojos. ¿Cómo es posible que no lo hubiera entendido antes? Millones de vidas podrán ser salvadas gracias a su talento y generosa dedicación. Una nueva era de libertad y progreso sin fin se abre para la humanidad. No hay límites para los hombres de razón. En un segundo eterno la cuchilla cae dejando a su paso un fulgor metálico. El verdugo muestra la cabeza de Antoine Lavoisiere. La multitud ruge satisfecha.
domingo, 12 de abril de 2009
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